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El Cairo

 

LA CIUDAD DEL CAOS

 

Y por fin llegábamos a la mítica y caótica capital de Egipto, El Cairo, la ciudad de los mil minaretes.

El día que llegamos al aeropuerto de El Cairo era festivo en el País y durante dos días pudimos movernos por el interior de la ciudad con una inusual calma.

La mayoría de los turistas que vienen a esta macro ciudad, realizan tres o cuatro visitas obligadas que te dan una muy pobre impresión de la gran belleza y riqueza que en realidad encierra esta enorme ciudad.

Si estuviéramos en esta ciudad durante un mes entero, nos seria imposible visitar todas las mezquitas y monumentos que encierra por si solo el antiguo El Cairo.

Durante el tiempo que permanecimos en El Cairo, nos alojamos en el Mega Hotel Marriot, un magnifico hotel nacido alrededor de un antiguo palacio y situado en la isla de Zamalek rodeada por el Nilo.

La primera visita que realizamos en El Cairo fue a La Ciudadela y la magnifica Mezquita de Alabastro situada en su interior.

Por supuesto no podíamos perdernos el fabuloso Museo de El Cairo y los tesoros que en el se guardan, para hacernos una idea de toda la riqueza que este museo encierra necesitaríamos no menos de 2 0 3 días.

Los tesoros que se encontraron en la tumba de Tutankamón y expuestos  casi en su totalidad en este museo, valen por si solo una visita. Contemplar la famosa mascara de Oro y los distintos sarcófagos que encerraban la momia del Faraón es una visión difícil de olvidar.

La sala de las momias, tienen a mi juicio un interés relativo pues no cabe duda de que vista una vistas todas.

Visita imprescindible de todo buen “Giri” que se precie es la visita al Bazar Khan el Khalili, aunque personalmente después de conocer el Gran Bazar de Estambul y la Plaza Jamaa El Fna de Marrakech por citar solo dos, pienso que este no aporta nada nuevo.

Si vais a este Bazar es muy típico buscar la tienda de “Jordi”, un peculiar personaje que atrae muchos turistas por la fama que tiene de no agobiar a los clientes y tener una buena relación de calidad precio, cualidades difíciles de encontrar en otros Bazares.

El barrio Copto es otra de las visitas que la mayoría de las agencias ofrecen en sus itinerarios turísticos, particularmente nosotros obviamos esta visita, pues después de tanto patear la ciudad, nos apetecía un merecido descanso en la confortable habitación del lujoso Hotel.

Yo me entregue a los brazos de Morfeo, practicando mi deporte favorito el “Ronking”, mientras mi compañera prefirió tostarse bajo el abrazador sol de Egipto en la piscina del Hotel.

Otro de los divertimentos a los que no renuncia casi ningún turista que se precie, es comer en uno de los muchos restaurantes flotantes que están amarrados a la orilla del Nilo.

Nosotros comimos uno de los días en un barco estático(No Navega) llamado Imperial situado casi al lado de nuestro Hotel y la noche anterior a nuestra partida, cenamos en otro barco llamado Maxim, este si que nos hizo una completa navegación por el río, permitiéndonos contemplar la ciudad magníficamente iluminada, al mismo tiempo que nos poníamos como el Kiko comiendo una exquisita  cena y deleitándonos con un ballet folklórico, Un mareante Derviche dando vueltas como una peonza y la ineludible pero siempre sexi bailarina de la Danza del Vientre, todo esto acompañado de una orquesta y una interprete de canción Egipcia.

Demasiado corto como os he dicho para hacerte con todas las maravillas de esta ciudad.

Y demasiado corto también para conocer a las personas del grupo que compartieron esos días con nosotros, apenas empiezas a conocerles y a simpatizar con ellos resulta que llega el momento de decirse adiós, y volver a la rutina diaria de nuestras monótonas vidas.

Pero eso si, nos queda el recuerdo de esos días vividos en equipo y la firme intención de volver a vernos algún día.

Eso espero.